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Decepción en el mano a mano Morante vs Cid en Sevilla

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Morante de la Puebla.

La Maestranza llena a rebosar al inicio del festejo y la decepción generalizada al final del mismo. Bajo este ánimo de tristeza se despejaba la plaza con la desgracia de no haber cumplido con las tremendas expectativas la mal presentada corrida de Victorino. Unos toros que jamás terminaron de romper para adelante, sosos, agarrados al suelo sin querer desplazarse, adormilados y con la guasa que desarrollaron algunos de ellos.

Una pena, porque todos incluido el propio ganadero, no imaginábamos que pudieran fallar los astados que casi nunca fallan. Y por desgracia en esta corrida ‘el hombre propone, Dios dispone y el toro de Victorino lo descompone’.Lo que si está claro es que una mala le sale a cualquiera, y visto lo visto, al catedrático de Galapagar también, pero lo que no puede salir por los chiqueros maestrantes son toros pequeños que enfadaron a un público paciente por no ver al toro típico de esta ganadería.

Un espejismo fue el cuarto que se llevó una ovación al saltar al ruedo pero poco más en presentación, los demás ‘na de na’. Con este material apechugaron los dos diestros que se disputaban el cetro taurino de Sevilla. La Puebla de Río y Salteras estaban en liza como en la época antigua entre Joselito y Belmonte, es decir Gelves y Triana. Pues la rivalidad quedó a la postre como empezó, sin que nadie ganara porque el empate en todo fue evidente. Quién ganó y con nota alta fue la misma Fiesta, al rememorar ambientes de gran lujo y gestas de antaño, que le hacen un gran bien a nuestro mundo, independientemente del fiasco artístico de la tarde.


Lo más relevante vino con el pique de quites, que ambos matadores ofrecieron en el cuarto -segundo del El Cid- al dibujar Morante por delantales el toreo con la capa, al que respondió Manuel Jesús por verónicas de mucha enjundia. Otro momento álgido, fue el impresionante recibo de José Antonio al quinto instrumentando el toreo con el percal como un ángel venido del cielo. La plaza estalló en palmas al ver el como se mecía el bambeo lento del capote por verónicas de ensueño. Tanto que la banda comenzó a sonar por lo visto ante la incredulidad de haberlo realizado a un toro del hierro albaserreño algo inusual.

Por su parte El Cid, también demostró que sin demasiada continuidad por culpa del reservón cuarto, su zurda brilla con el mismo prodigio de siempre.


Por lo demás, Morante destacó en firmeza sobre todo en el quinto, aguantando parones debajo de la taleguilla sin inmutarse. Demostró mucho valor, incluso convenciendo a algunos escépticos ante un orientado que buscaba con descaro al de la Puebla. El tercero fue protestado de salida y aunque se le dio fuerte en varas, llegó con muy mala clase al tercio final. Con él Morante quiso pero no pudo, además de ser muy molestado por el inoportuno viento.

Y con el que abrió plaza de embestida corta y reservón, tampoco pudo hacer nada, salvo estar correcto ante un enemigo en toda regla. Este orientado tampoco descompuso a José Antonio que solventó la papeleta del mano a mano con mucha dignidad y sin dar nunca una espantá, como algunos falsos videntes presagiaban.

Por otro lado, el también sevillano Manuel Jesús ‘El Cid’ anduvo, firme y dispuesto en todo su quehacer de hoy. El primero empezó a buscarlo tras una inadecuada racha de aire que lo dejó literalmente al descubierto. Una vez que el toro aprendió donde esta su matador, comenzó a ir directo al de salteras. Nunca estuvo fijo en el engaño y quería hacer presa con El Cid, que abrevió su labor. El segundo de su lote le dejó expresarse algo pero también fue un astado muy difícil. Nunca tuvo dos embestidas iguales, algunas se desplazaba con recorrido y otras venía al paso.

Todo por el pitón menos malo el izquierdo, por donde cuajó algún natural de profundidad e inventándose la escueta faena. Por el derecho imposible. Y como colofón de la desafortunada tarde, el barrabas de turno. Un sobrero que volteo a Manuel Jesús en dos ocasiones, con el que tampoco se pudo hacer nada.

En definitiva, otra tarde de expectación y otra decepción, aunque gracias a Morante y a El Cid, por el gesto.
 

 

FICHA DE LA SÉPTIMA DE LA FERIA DE ABRIL DE SEVILLA

Sevilla. Jueves 23 de abril. 7ª de Feria. Lleno de ’No hay billetes’

Toros de Victorino Martín (6º como sobrero) desiguales de presentación y muy terciados en conjunto, salvo el 4º. Faltos de raza salvo el 3º. 1º manso y deslucido. 2º flojo y desrazado. 3º encastado. 4º a menos, exigente. 5º desrazado. 6º complicado y con peligro. Pitados 1º, 2º, 4º y 6º

Morante de la Puebla:
Silencio tras aviso, leves pitos y palmas.
Manuel Jesús El Cid:
Silencio, saludos y silencio.
24/04/2009 09:10 pcctoros Enlace permanente. sin tema


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