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Morante de la Puebla corta una oreja en Sevilla

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Morante de la Puebla.

Aún sonaban los ecos de la corrida de El Ventorrillo en el día de hoy entre los aficionados. La gran dimensión de El Juli y el triunfo de Talavante eran el centro de los comentarios en los aledaños de La Real Maestranza al filo de las seis y media.

Todos apostaban por un antes y un después en el devenir de la Feria, pero la realidad es que lo del sábado fue un mero espejismo ganadero entre tanta falta de raza que no para de salir por los chiqueros sevillanos. Nuevamente la materia prima no termina de empujar el abono para adelante, y retrocedemos a otra tarde más en negativo, a lo que ha sido una reiteración de todo lo anterior. ¡Sálvese quién pueda! Hasta ahora, sólo El Ventorrillo.

Dos de los seis Jandillas se echaron antes de entrar a matar sus respectivos diestros. Finito vio como el primero pasaba olímpicamente de él, al negarse a embestir y a Castella, se le murió el toro a mitad de faena. En el cuarto el público sevillano explotó ante tanto animal desrazado, medio moribundo, harto de todas las tardes igual, y van diez festejos de a pie.

Morante fue el único que devolvió la ilusión a los tendidos al terminar su entonada faena del quinto. A este ejemplar de Borja Domecq, le arrancó la oreja a base de tragarle al mansito, pero con genio, que no regaló ni una de las embestidas, con el que ofreció el sevillano una buena dimensión.

Pronto arrancó la música, a la segunda tanda merced al buen hacer de José Antonio que exigió al toro, bajando la mano aunque con extrema suavidad y temple. Por la izquierda cuajó naturales hondos y encajados, siempre con sabor y sello de artista. Además Morante estuvo relajado, clásico, demostrando que tiene valor, aguantó indecisiones del astado en las que era difícil adivinar el desenlace de su embestida. No se inmutó, le tragó y lo metió en la canasta ligando entre muletazos dejando la franela en la cara de su complicado oponente que estaba loco por rajarse.

El segundo, un toro recogido, se dejó hacer aprovechando Morante para firmar un trasteo en el que dejó muletazos con sabor, abundando en una exquisita composición y firmando series de bella factura por el lado derecho, pese a no completar del todo las embestidas y faltarle un tranco más al Jandilla.

El animal adolecía de raza y eso condicionó a la hora de que el trasteo prendiera en el tendido. Intentó Morante por el izquierdo pero desistió al comprobar que el toro por ese pitón derrotaba a su cuerpo buscando descaradamente en la mitad del viaje. Volvió después a la diestra, pero a estas alturas ya se había agotado su antagonista. Firme, capaz y relajado ante un toro que nunca tomó el engaño con claridad por ningún pitón.

Llegaba Finito de Córdoba a una sola comparecencia y se estrelló con el mulo primero, con el que no tuvo opción alguna. El cuarto fue un toro que prometía cosas buenas, tanto por sus reunidas hechuras, como por el buen comportamiento que exhibió en los primeros tercios. Finito protagonizó un entonado comienzo de faena, con muletazos personales y algún trincherazo de sabor.

Se sacó el toro a la segunda raya y allí trató de conducir con suavidad al principio y más sometimiento después una embestida que por momentos iba menguando. Le faltó continuidad al toro, para que la faena terminara de calar y -posiblemente por la desazón del festejo- empezaron a sonar los primeros pitos. Siguió el de Córdoba porfiando al natural y se esfumó todo acople antes de coger la espada. A esa altura de labor, el público se había decantado por el soso aunque manejable cuarto.

Antes el tercero, otro toro de bonitas y agradables hechuras, fue un animal con el fuelle justo. Quitó por chicuelinas Castella, con recursos cuando el animal le cambió el viaje, y comenzó muy templado la faena. Rodilla genuflexa en el prólogo del francés, que fue todo ritmo y compás. Luego trató de mimar la endeble y dulce condición del toro, pero ni con esas, porque el animal directamente se echó en los medios y hubo que apuntillarlo. El público se enfadó y arreciaron las fuertes protestas.

Tampoco tuvo suerte Castella con el último de la tarde, hizo lo menor en los estatuarios a pies juntos con los que inició faena, aunque tras sacarse al toro hacia fuera el Jandilla cantó la gallina y rehuyó la pelea. A partir de entonces, lo único fue la disposición de Sebastián, ante un toro que sólo quería tablas.

FICHA DE LA DÉCIMA DE LA FERIA DE ABRIL SEVILLA

Sevilla. Domingo 26 de Abril. 10ª de Feria. Lleno.

Toros de Jandilla, bien presentados en líneas generales aunque bonitos de hechuras y cómodos por delante varios de ellos. 1º, muy descastado. 2º, manejable aunque desrazado y peligroso por el pitón izquierdo. 3º, flojo y desrazado. 4º, manejable pero soso. 5º, mansito con genio y algo brusco. 6º, manso y rajado.

Finito de Córdoba
: Silencio y leves pitos.
Morante de la Puebla: Ovación con saludos y una oreja.
Sebastián Castella: Silencio y palmas.

En las cuadrillas, destacó Antonio Jiménez ‘Lili’ bregó bien al quinto.

27/04/2009 10:17 pcctoros Enlace permanente. sin tema


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