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Gregorio Sánchez protagonista del tercer capítulo de Toreros, historia y arte

Mañana sábado en el documental Toreros, historia y arte, hablará de una figura del toreo de los años 60 y principios de los 70 que dio que hablar en muchas épocas del toreo, nos referimos al maestro Gregorio Lozano Sánchez "Gregorio Sánchez", un torero toledano que los aficionados veteranos le recuerdan como un valiente matador de toros y que se enfrentaba a muchos toros con variedad de encastes y los jóvenes como yo que no tuvimos suerte de verlo, gracias al vídeo y DVD pudimos ver faenas de su vida taurina. Estos son datos del maestro. Nació en Santa Olalla (Toledo) el 9-5-1927. Tenía once hermanos y siete de ellos fallecieron, y durante la Guerra Civil, fusilaron a su padre. Se doctora en Sevilla el 1 de abril de 1956, con una corrida de Joaquín Buendía teniendo como padrino a Antonio Bienvenida y como testigo a Joselito Huerta, siendo el toricantano cogido grave. Ese mismo año, confirmó la alternativa en Las Ventas de Madrid, con César Girón de padrino y Alfonso Merino como testigo ante reses de Antonio Pérez de San Fernando. El maestro de Santa Olalla estuvo en activo 18 temporadas completas. La plaza de la madrileña calle de Alcalá fue la que más gloria le dio allá por los años 50 y 60, donde se erigió en figura del toreo gracias a las nueve puertas grandes de Madrid que logró en su carrera, más una más como novillero. Siempre se le recordará por despachar en apenas 80 minutos seis toros en solitario, de la ganadería de Barcial, a los que, además, cortó un total de siete orejas. Fue en la entonces tradicional corrida a beneficio del Montepío de Toreros del 19 de junio de 1960 cuando Gregorio Sánchez se instauró definitivamente en la cúspide del toreo de la época, lo que llevó a ser líder del escalafón durante dos temporadas (1957 y 1958). Pero antes había pasado muchas penurias, en la posguerra, donde vio como siete de sus once hermanos fallecían, además de su padre, que fue fusilado. Entonces encontró en el toro la vía de escape para huir del hambre y la miseria. Su debut en público tuvo lugar en 1948, cuatro años más tarde debuta con picadores en Guadalajara, presentándose en Madrid, primero en Vista Alegre, en 1953, y después en Las Ventas, en 1954. El 1 de abril de 1956 toma la alternativa en Sevilla, de manos de Antonio Bienvenida y en presencia del mexicano Joselito Huerta, y en junio del mismo año la confirma en Madrid, la primera de las muchas tardes de gloria que dio en el ruedo capitalino, donde toreó 50 corridas de toros, logró 39 orejas, además de ser uno de los pocos toreros en lograr cuatro apéndices en una misma tarde. Tras 18 años de matador de toros decide retirarse en 1973, matando otros seis toros en solitario en Madrid, pero su vinculación a la actividad no cesó al convertirse en uno de los profesores de la escuela taurina de Madrid, donde trabajó hasta su jubilación, y cuyo mayor éxito fue el ser uno de los valedores fundamentales de Julián López "El Juli", entre otros muchos. Su poso como torero de corte clásico y dominadoras formas quedan ya para el recuerdo. El año pasado se descubrió en la plaza de toros de la capital un azulejo que homenajeaba "sus nueve puertas grandes en Las Ventas y su magisterio impartido en la escuela taurina de Madrid", un acto al que ya no pudo asistir y al que acudieron sus hijos. Una de las mejores figuras del toreo que los aficionados veteranos hablan mucho de Gregorio, como una figura muy entregada y enrazada. Falleció el pasado año en el mes de junio, a los 90 años de edad.

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