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Oreja por coleta en la Real Maestranza de Sevilla

Oreja por coleta en la Real Maestranza de Sevilla

Julián López "El Juli", José María Manzanares y Paco Ureña han sido esta tarde los protagonistas del undécimo festejo de la feria de San Miguel sevillana donde han lidiado un encierro de los Hermanos García Jiménez y Olga Jiménez Fernández, tres toros buenos y otros tres deslucidos. Abrió plaza un toro alto pero estrecho de sienes que metió bien la cara en el exigente capote de Julián López ‘El Juli’. El maestro madrileño le cuajó un largo y bonito saludo a la verónica, ganando terreno en cada lance y llegando a la boca de riego. Un recibo de mucho nivel que aplaudió Sevilla con fuerza. El de García Jiménez ‘Matilla’ lo estaba haciendo muy bien en la lidia y por ello Julián se lo hizo todo a favor en el caballo. Lo cuidó y lo agradeció el toro en un buen tercio de banderillas que lidió Álvaro Montes y en el que destacó Antonio Chacón. ‘Juli’ prosiguió con sus exigencias en las dos primeras tantas, tras brindar al público. La inicial, genuflexo y la siguiente, en redondo con ligazón, poniendo mando y suavidad en el trazo. Las siguientes series llevaban el mismo palo de arrastrar la pañosa y embarcar muy adelante la embestida, dando profundidad a cada muletazo –con la música de fondo- y con un toro que protestaba por arriba con la cara con los de pecho. Todo lo quería por abajo y con mando, algo que Julián plasmó en todo su sobresaliente quehacer. A izquierdas naturales –casi con el palillo en el albero- de mucho sometimiento y hondura. Faena de maestro ante un buen toro –de principio a final- que duró hasta el ‘puñetazo’ de la espada. Una oreja de tonelaje–que de ser éste el cuarto- hubieran sido dos ante un gran “Ateo III” que abrió plaza. El segundo del lote de Julián bajaba en presentación con el resto de los anteriores, sin embargo abría más cara de forma ofensiva. ‘Estéreo’ echó las manos por delante en el recibo –más efectivo que lucido- del madrileño. El ecuador manifestó estar justo de poder y por eso se mimó en varas. El picador Salvador Núñez no quiso apretar tras las órdenes de su matador. Un inoportuno balancín en la lidia terminó de mermar de riñones al de García Jiménez que tenía buena disposición pero que se defendía por su escases de fueras. El Juli se las vio ante uno -sin fondo- que quería pero que no podía. Lo intentó con afán por ambos pitones pero la realidad le hizo desistir –tras algún mal educado del tendido- puesto que no había nada que sacar del cuarto. Silencio ante uno que se vino a manos.El segundo, ‘Esaborío’ –de eso nada- por bonitas hechuras y cuajo. Tal vez de los pocos toros ‘sevillanos’ que han saltado a este ‘Histórico San Miguel’. Algo abanto salió el de Olga Jiménez que mostró distracción en el recibo del alicantino y una colada muy fea con el percal. Nada que ver el comportamiento del toro en la lidia con su hermano anterior. Manseó buscando otros lares menos los engaños -a veces arrollaba- aunque en su permanente huida echó la cara abajo con buen criterio. Muy trabado fue el tercio de banderillas por la falta de colaboración de un astado que tiraba un derrote arriba. Antes una suerte de varas con un castigo medido. Manzanares sin probaturas comenzó a torear por naturales y la serie inicial tuvo mucho empaque y entrega por parte del segundo. Refrendó ‘Esaborío’ lo que apuntó en la lidia…la humillación. Manzanares plasmó con temple y hondura dos tandas de gran calidad, embarcando en distancia cortita pero soltando muy lejos. Le sacó un pasito más y además lo amarró en la muleta quitándole la condición de huir algo que anotó cuando se sintió podido. Manzanares cambió de manos, a derechas, por donde enjaretó un toreo vertical y elegante en varias tandas. Faena de nivel donde hubo que pulsear mucho a un toro de cambiante embestida y acometida pero al que pasajeó con acusada personalidad y estética. La espada no quiso entrar y perdió el apéndice que tenía en la mano. Ovación para un Manzanares que perdió la oreja por el atasco a espadas. El quinto apuntaba casi los seis años en su guía y saltó al ruedo mostrando una falta de fuerzas ostensible por lo que las protestan se hicieron presente desde el principio de su lidia. Se aguantó el pañuelo verde tras realizar la ‘inexistente’ suerte de varas. Y en banderillas, más protestas pero el usía no lo devolvió. Cierto que echaba la cara abajo en cada encuentro con los engaños pero su condición no le permitía las exigencias. Manzanares empezó sobando a su antagonista y adaptándose a una enclasada embestida al que poco a poco le fue trazando mayores series. Una faena en dos partes pero sin demasiadas apreturas durante todo su quehacer y aderezadas ambas mitades con mucho temple. La estética suplió a las exigencias. Manzanares se encontró con un ejemplar muy bravo que a pesar de su limitación –cumbre el presidente en no devolverlo- no paraba de entregarse y buscar la muleta hasta el final. Trazó como siempre con dulzura en la muleta y mucha prestancia –al final- las series fueron de mayor duración que al principio. Estocada recibiendo y oreja para el alicantino ante un enclasado y ante un público al que le cambió las protestas por el calor de las palmas tras una faena muy personal. El primero del murciano Paco Ureña también lucía bonitas hechuras. Un toro sin expresión agresiva y bien ‘colocao’ de pitones de cara estrecha. Ayudó ‘Derribado’ al conjuntado saludo de Ureña con el capote. Instrumentó por verónicas sentidas y una media en la misma puerta de cuadrillas puesto que hasta allí fue a buscarlo tras emplazarse el castaño. Entró dos veces al caballo y lo hizo luciendo pies y fijeza en el peto. Bravo en el caballo, pero sin romperse de riñones en ambas varas. Gran suerte del piquero Óscar Bernal que lo cogió arriba y se le reconoció. Paco lo midió en un sentido quite de tres y media en el centro maestrante. Tuvo compás el capote del murciano. A pies juntos con estatuarios por alto comenzó el lorquino a plantear faena a un toro que por entonces estaba sin definir y a la postre, resultó deslucido tras el transcurrir de la faena. Bajó la persiana el tercero en los primeros compases de labor y todo lo demás fue un permanente rebuscar donde no había transmisión y por ende imposible ligar muletazos. Hubo tiempos que pesaban como una loza pero necesarios para alargar más la ordenación. Tiró de oficio e impecables en los embroques Ureña pero su esfuerzo no recobró ningún estímulo en el respetable. Silencio para Ureña ante un tercero muy deslucido. El sexto fue un toro bajo que no dejó componer a Ureña en el saludo. ‘Almendrito’ manseó en los primeros y en una huida arrolló a ‘Azuquita’ que hacía guardia en el piquero de la puerta de cuadrillas. Susto para el buen banderillero que a punto estuvo de ser herido. El cierraplaza tenía ‘guasa’ con una embestida muy descompuesta y arrolladora. A diferencia del cuarto, se defendía porque no quería embestir, no por la escases de fuerzas puesto que se lo guardó todo dentro el guasón de ‘Almendrito’. Ureña se puso otra vez con transparencia en sus embroques a sabiendas que olía a hule en cualquier trance y le consintió una barbaridad. El último radiografiaba al lorquino en cada embroque al que tragó una enormidad y le hizo meter la cara en dos tantas de ‘tío macho’ como dicen el México. Mucho paquete sacó el murciano y una raza tremenda para componer una faena de imposición total, que elevó las pulsaciones de todos por el peligro que se palpó en cada instante. En conjunto una faena de muchísimo peso, de cara o cruz, de la que salió muy revalorizado por la importancia de la misma. Se la jugó con la toda la verdad que desprende su toreo. Estocada recibiendo y ‘orejón’ de ley ante uno muy difícil.

Sevilla. Jueves 30 de septiembre de 2021. Feria de San Miguel. Toros de Hnos. García Jiménez y Olga Jiménez (2º). El Juli, oreja y silencio, José Maria Manzanares, ovación con saludos y oreja, Paco Ureña, silencio y oreja tras aviso.  Entrada: Tres cuartos de entrada, de acuerdo con el aforo permitido.

Festejo para mañana en Sevilla, décimo segunda de abono. Toros de Juan Pedro Domecq y Toros de Parladé para Morante de la Puebla, Juan Ortega y Andrés Roca Rey.

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