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El Juli hace historia en Sevilla, ¡¡7 Puertas del Príncipe!!

El Juli hace historia en Sevilla, ¡¡7 Puertas del Príncipe!!

El torero madrileño Julián López "El Juli" ha inscrito con letras doradas y mayúsculas su nombre en la historia de la plaza de toros de Sevilla, al conquistar su séptima Puerta del Príncipe tras dar una tarde espectacular. Por su parte Manzanares cortó una oreja del quinto toro y sin suerte el sevillano Pablo Aguado. El primero toro, tuvo mucho hueso fue el primero, aunque con cuello y recogido de cara. Tuvo embestidas irregulares y salió suelto en los primeros compases del recibo de Julián López ‘El Juli’ aunque siempre tendió a colocar la cara. Quitó por chicuelinas a pies juntos por el pitón derecho y con el compás abierto, por el izquierdo. Se dejó pegar en el caballo. El astado de Domingo Hernández se vino arriba en su movimiento en el tercio de banderillas, acudiendo tranqueando a todos los cites. Aprovechando la inercia basó El Juli su primera tanda sobre la diestra, afianzando la embestida que fue ganando en ritmo y colocación de la cara a medida que avanzaba la tanda. Una vez afianzada la embestida, la siguiente serie fue con el compás más abierto, con más poder, llevando ya más al toro por abajo. Tuvo la faena una base técnica y conocimiento exquisito, pues supo conjugar con enorme precisión un toreo más largo y de poder, con otro más estético y enroscado en la cintura. El astado de Domingo Hernández tuvo clase, humillación y profundidad en su embestida, además de mucha flexibilidad que le permitió enroscarse la embestida a la cintura, dejando la muleta en la cara. Hubo algunos naturales redondos, de gran ajuste, reduciendo la embestida. Fue por esa mano, por la que llegaron los mejores momentos. Dejó una estocada trasera tras una gran estocada y paseó las dos orejas.  En el cuarto, un toro  cuesta arriba y con poco cuello, despegado del suelo. Acusó querencias en el inicio de faena en el recibo de capote de El Juli, que fue metiendo poco a poco la embestida, sin exigirle a la verónica, pero dándole celo. Se arrancó hacia adentro con fuerza al caballo, para hacer sonar el estribo y repucharse del castigo recetado con gran brillante por José Antonio Barroso. Brindó la faena El Juli a los medios. Se le vino el astado y en los mismísimos medios recibió la embestida del astado por el pitón izquierdo, con la muleta montada y con una rodilla en tierra, girando sobre su eje. Remató la actuación con un cambio de mano de enorme profundidad, rematado de una trincherilla por abajo y un pase del desdén. Dio ritmo y empujó la embestida del astado el madrileño por el pitón izquierdo, con la muleta retrasada, prologando mucho la embestida, llevándola muy cosida hasta el final, prologando dos o tres palmos la embestida del toro. Por la derecha, apretó más la embestida, dejando la muleta en la cara, girando sobre el eje, reuniéndose con la embestida. Dejó una estocada trasera, tras un pinchazo previo. Oreja que le abre su séptima Puerta del Príncipe. En el segundo de la corrida, fue de buenas hechuras, donde enseñaba las puntas. Colocó la cara en el templado capote de José María Manzanares, sobre todo, por el pitón derecho. Quitó Pablo Aguado a la verónica, en la que destacó una media verónica templada, abrochada a la cadera. Se dejó pegar el astado en el tercio de varas y acudió con alegría y en galope a los cites en el tercio de banderillas. Destacó en este tercio los pares de banderillas de Manuel Rodríguez ‘Mambrú’. El de Domingo Hernández resultó un astado bravo, con transmisión y que exigía mano baja y firmeza, pues si no se le llevaba hasta el final tendía a soltar la cara. José María Manzanares planteó la cara al astado en el terreno del tercio, llegando los mejores momentos sobre la diestra, pues con la ayuda, le permitió llevar más lejos toreada a la embestida y más por abajo. También destacaron los pases de pecho circulares a un toro de gran duración en su bravura y fondo. Una tanda dejando la muleta en la cara en la última serie fue la que más llegó al público por su mayor conjunción con la condición del astado. No estuvo acertado con la espada hasta dejar una estocada atravesada y suelta al cuarto intento. En el quinto toro, se desquitó el torero alicantino de su fallo con la espada en el segundo de la tarde, fue hondo y cuajado fue el quinto, que además tampoco estaba sobrado de cuello. Deslucido se mostró el astado en los primeros tercios, sin terminar de definirse, pendiente de todo. José María Manzanares comenzó el trasteo por bajo, en corto. Tuvo que fijar la embestida Manzanares en el primer muletazo a través de un toque fuerte y, en corto, tuvo una embestida humillada. No se encontró a gusto el alicantino en las primeras series pues el toro tendía a gazapear en el primer muletazo. Cuando el toro paró, llegaron las series más destacadas, sobre todo, por la diestra, por donde exigió y llevó toreada la embestida. Fue sobre esa mano por la que basó su actuación en una faena que rompió de mitad hacia adelante con un toro de fondo y duración. Dejó una estocada desprendida en una distancia larga.  El primero del lote de Aguado, era suelto de carnes y lavado de cara fue el tercero, con dos astifinos pitones, que se movió de manera descompuesta en el templado recibo de capa de Pablo Aguado que intentó aminorar las embestidas del astado y lo consiguió, sobre todo, por el pitón izquierdo con varias verónicas armoniosas. Tuvo el astado de Garcigrande un comportamiento complejo durante la lidia y en los primeros compases del trasteo pues venía sin entrega, andando y se frenaba sobre las manos en sus embestidas, que además eran soltando la cara. Los terrenos de cercanías, tampoco eran los suyos. Pablo Aguado perdió pasos entre muletazo y muletazo para aprovechar la inercia en una faena de muletazos sueltos ante la condición del astado, que además tenía tendencia a venir ligeramente vencido. Cuando se acabó la inercia, el astado bajó la cara entre las manos en una embestida sin ningún ritmo y entrega, que terminó buscando los terrenos de tablas. Difícil el lucimiento. Metió el sevillano la mano con habilidad, dejando media estocada aprovechando los viajes del toro. Necesitó el uso del verduguillo. Silencio tras aviso. Aguado quería desquitarse en el sexto, un toro con  hechuras típicas de la casa fue el sexto: largo, cuajado, con cuello, pero un pelín basto. Y colocó la cara en el capote de Pablo Aguado, que paró el tiempo a la verónica sobre el pitón derecho. Una, antológica. Eterna, que levantó el rugido más grande de la tarde. Apretó el astado en el primer encuentro con el caballo. Con mucho peor estilo lo hizo en el segundo: haciendo sonar el estribo, repuchándose del castigo, buscando los pechos del jaco. Tuvo en su movimiento el toro la mayor virtud en el tercio de banderillas, en el que destacó los soberbios pares de Iván García. Duró poco en su forma de embestir el astado, que en la primera serie sobre la diestra ya buscó excusas, mirando y marcando su querencia a tablas. Además, la clase del inicio se fue traduciendo en una falta de celo y en una embestida más descompuesta sin la inercia. Muy torero estuvo Pablo Aguado desde el inicio por abajo, pasando por la primera serie de figura encajada y relajada sobre la diestra. No salió nunca del guion del temple el sevillano tampoco por el izquierdo, dentro de una faena en la que también destacaron los preciosos remates por abajo. Buscó Aguado la embestida en los terrenos de las tablas, ganando el paso. Dejó un pinchazo defectuoso. Palmas de cariño al sevillano.

Sevilla. Miércoles 4 de mayo de 2022. Feria de Abril. Toros de Garcigrande y Domingo Hernández (1º, 2º y 6º). El Juli, dos orejas y oreja, José María Manzanares, silencio tras aviso y oreja, Pablo Aguado, silencio tras aviso y palmas de despedida. Entrada: Lleno de “No hay billetes”. El banderillero Manuel Rodríguez ‘Mambrú’ saludó una ovación tras parear al segundo. Destacó la colocación de los puyazos de José Antonio Barroso. El banderillero Iván García también se desmonteró en el sexto.

Festejo para mañana en Sevilla, décima de feria: Toros de los Hermanos García Jiménez, Olga Jiménez Fernández y Peña de Francia para Diego Urdiales, Cayetano Rivera Ordóñez y Paco Ureña.

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